El origen de las gallinas

Hace 7.000 años que se comenzó a domesticar a las gallinas, las que actualmente encontramos por todo el mundo como gallinas  provienen de la gallina bankiva y de la gallina roja, durante miles de años se fueron seleccionando ejemplares para aumentar su peso, la velocidad de crecimiento y el número de huevos que ponen al año, y se fueron expandiendo así por todo el planeta, dando lugar a las distintas razas que conocemos hoy en día.

A la gallina bankiva podemos encontrarla en Asia y a la gallina roja en India, ambas tienen una esperanza de vida de entre 20 y 30 años frente a los 5 ó 6 de las que actualmente conocemos. Esto es debido a que mientras que las gallinas silvestres (bankiva y roja) ponen entre 10 y 20 huevos al año en dos épocas para reproducirse, las gallinas actuales (sean o no consideradas gallinas ponedoras) ponen entre 150 y 320 huevos al año.

La consecuencia de este elevado número de ovulaciones (el huevo contiene un óvulo) es el desarrollo de cáncer de ovario y oviducto (el útero de las gallinas), con un elevado potencial de metástasis que les provoca una perdida de peso repentina y daño a los órganos aledaños, sistema digestivo, hígado, sacos aéreos y pulmones, causándoles una muerte lenta y agónica.

En gallinas el cáncer de ovario empieza a aparecer a la edad de 2 años, cuando han ovulado tantas veces como una mujer de 50 años, desde los 2 a los 5 años entre un 50 y un 80% de ellas morirán por culpa de esto.

La puesta de huevos provoca daños como lesiones del tejido reproductor por falta de tiempo para repararse entre puestas, daño muscular, desnutrición, debilidad del sistema inmunológico y osteoporosis entre otros.

Las gallinas son animales muy sensibles que sufren muchísimo dolor a causa de la puesta de huevos, la única forma de darles calidad de vida es dándoles una alimentación rica en ácidos grasos que retrasen la aparición de tumores y evite los problemas nutritivos, así como la implantación de hormonas antes de que enfermen. La castración no es útil antes de que desarrollen problemas reproductivos porque su ovario nunca deja de funcionar.

*Por su anatomía no se puede extirpar el ovario de forma que si al retirar el útero el ovario no se atrofia (cosa que sucede en otras aves pero en gallinas casi nunca) el ovario seguirá produciendo folículos y liberándolos causando celomitis (el equivalente a una peritonitis) e igualmente el ovario podría volverse tumoral.

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