Naia

 

Fecha llegada: 29-4-18

 

Naia llegó a nosotros siendo sólo una potrilla de 4 años. Cuando tenía 10 meses un vecino de Alber la cogió para trabajar el campo, pero finalmente Naia nunca fue “domada” para nada, cuando tenía 3 años y después de ir de un sitio para otro siempre sola y “liándola” porque se escapaba, rompía cosas, se comía los huertos de vecinos, etc. decidió buscarle un lugar, nos dijo si podríamos hacernos cargo de ella, pero en ese momento acabábamos de mudarnos y no teníamos ni el terreno vallado ni un espacio seguro en la casa para ella, de modo que acabó en una granja vecina, donde la tuvieron encerrada en invierno y al llegar la primavera atada en cualquier lugar, al sol, sin agua, con la cabezada clavada en la piel… decidieron mandarla a matadero o a una feria de ganado, y cuando su primer “dueño” se enteró de esto nos pidió que nos hiciéramos cargo de ella. Ya había pasado un año y pudimos hacerla un hueco, cambiando de este modo nuestros planes de no coger “animales grandes” ya que estábamos limitados en espacio e infraestructuras.

 

La llegada de Naia cambió muchas cosas para nosotros, pero también para ella, cuando llegó, a parte del dolor por llevar la cabezada clavada en la piel, Naia tenía miedo a todo, no podíamos levantar la voz ni las manos, cualquier gesto o ruido le asustaba, el agua de la manguera le daba pavor, y de repente, sin haber tratado nunca con caballos descubrimos que ella entendía todo, que con buenas palabras, caricias y chuches habíamos conseguido quitar gran parte de sus miedos, y sobretodo entendernos.

 

“Soy Naia, antes Nahia, que significa deseo, porque un caballo es lo que todo el mundo quiere cuando es pequeño, sin saber que nosotras no estamos para servir a nadie, ni nuestras espaldas para ser vuestras sillas, nosotras existimos para ser felices y compartir el mundo de igual a igual, caminando y jugando a vuestro lado. Por suerte, mis pequeñas madrinas Navia y Antia lo entienden a la perfección, las 3 somos niñas que sólo queremos ser felices.”

 

Madrinas: Navia y Antia.

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