Pepinillo

Fecha llegada: 13-4-13

A Pepin le conocí trabajando en la perrera de Madrid. Una parte de mi trabajo era enseñar a los animales que estaban para adopción, y recuerdo perfectamente el momento en que pasé por su jaula, tan pequeño, lleno de heridas, cómo me miraba y arañaba las rejas, y cómo me lamía al acercarme. Al subir miré su registro, había entrado el día anterior, encontrado en un portal, sin más información. Pregunté a mis compañeros por el, creían que le habían quemado la piel, y todos se habían fijado en su dulzura. Al día siguiente, mi compañera vino sonriente, sólo había un positivo a leishmania, es decir, de todos los que habían entrado esa semana sólo había que matar a uno, pregunté quién era, y efectivamente, era él. Hablé con la directora para que me dejase sacarle ese mismo día.

En principio Pepín, era una perrita adorable que saqué en acogida para buscarle una familia ideal, pero todo se complicó, no era perrita, sino perrito, y no era adorable tenía muy mal carácter con otros perros y con humanos si le llevábamos la contraria, además pese a que la leishmania se controlaba con el tratamiento y sus analíticas mejoraban, su piel iba a peor, cada vez más úlceras que no había forma de curar, tras hacerle una biopsia se confirmó que además de leishmania (y mal genio) tenía lupus. Esto hizo que decidiera adoptarle yo, puesto que con Coco convivía perfectamente, gracias a Coco que hacía, y hace, todo lo posible por evitar el conflicto.

Pepín tiene dos enfermedades cuyos tratamientos están contraindicados, al principio fue muy complicado estabilizarle, pero a día de hoy está todo, hasta su carácter, más o menos controlado. Ya es un abuelito, perdió bastante visión por el lupus, y ahora le duelen más las patas y no aguanta que su hermana le toque, pero por lo demás, es muy feliz.

“Soy Pepinillo, el demonio según mi madre, pero todo el mundo me adora a primera vista, algunos tienen la mala suerte de conocer mi lado oscuro, pero yo soy un todo y tenéis que quererme tanto si me pilláis en un buen día como si tengo un cabreo de los míos!”

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